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15, VALLESPIR
What I wanted to do was to move an old house, punished by time and carelessly abandoned, with its closets full of clothes, its fridge loaded with decay, dusty sofas and books in the night stand, to the unopened Ámister hotel.
The idea was to fill up its rooms with obsolete objects: bank receipts with anonymous names, school books from former students, client files, postcards from lost or gained romances and any other type of document I found interesting.
From that house I took everything that was in a way necessary, to inhabit the memories of a new hotel, where new encounters and memories are created.
___

A shadow of what used to be a house, broken books, burnt wood, forgotten papers, abandoned memories.
15, Vallespir St. is just an address where once people were coming and going all the time. A house hastily abandoned. Untouched, it endured time, with its paintings, carpets, chairs, tables, picture frames in the night stall and food stored in the fridge. Now it’s just a pack of cranes in constant movement.


C/ VALLESPIR 15
Lo que quise hacer fue el traslado de una antigua casa, castigada por el tiempo y abandonada de cualquier manera, con sus armarios llenos de ropa, su nevera repleta de putrefacción, sofás polvorientos, libros en la mesita de noche, al hotel Ámister aún por estrenar.
La idea era ocupar sus habitaciones con objetos ya obsoletos: recibos bancarios con nombres anónimos, libros de colegio de algún antiguo estudiante, fichas de clientes, postales de romances perdidos o ganados y cualquier tipo de documento que me pareció interesante.
De esta casa extraje todo lo que me pareció de algún modo necesario, para habitar de recuerdos un nuevo hotel, donde se crean nuevos encuentros y recuerdos.
___

Una sombra de lo que fue una casa, libros rotos, maderas quemadas, papeles olvidados recuerdos abandonados.
C/ Vallespir 15 es sólo la dirección de lo que en un momento fue una ida y venida de gente. Una casa abandonada de un día para el otro. Intacta resistía al tiempo, con sus cuadros, alfombras, sillas, mesas, fotos en la mesita de noche y hasta alimentos que seguían en la nevera. Ahora es sólo un rebaño de grúas en constante movimiento.


VALLESPIR 15
El que vaig voler fer va ser el trasllat d’una antiga casa, castigada pel temps i abandonada de qualsevol manera, amb els seus armaris plens de roba, la seva nevera plena de putrefacció, sofàs empolsegats, llibres a la tauleta de nit, a l’Hotel Ámister abans de l’inauguració.
La idea era ocupar les seves habitacions amb objectes ja obsolets: rebuts bancaris amb noms anònims, llibres d’escola d’antics estudiants, fitxes de clients, postals d’amors perduts o guanyats i qualsevol altre document que em va semblar interessant.
D’aquesta casa vaig extreure tot allò que em va semblar d’alguna manera necessari, per habitar de records un nou hotel, on es creen nous encontres i records.
___

L’ombra del que fou una casa, llibres trencats, fustes cremades, papers oblidats, records abandonats.
C/ Vallespir 15 és només l’adreça del que en un altre temps va ser un anar i venir de gent. Una casa abandonada d’un dia per l’altre. Intacta resistia el temps, amb els seus quadres, catifes, cadires, taules, fotografies a la tauleta de nit i fins i tot aliments que seguien a la nevera. Ara és només un ramat de grues en constant moviment.









































































OLGA SPIEGEL
Bruno Ollé (Barcelona, 1983) es el artista mas joven de la colección del hotel Ámister. Fue elegido para participar en el proyecto sin haber realizado aún ninguna exposición individual, una decidida apuesta por el arte emergente. Tímido, callado y mal estudiante, según explica, en el colegio le castigaban por dibujar en los libros. Cuando le hacían leer lo pasaba fatal, “me quedaba en blanco”, confiesa, y se refugiaba en el dibujo. Sus padres, aficionados al arte, le llevaban a museos y galerias, lo cual afianzo su inclinación por la pintura que, afirma, “me ha gustado desde siempre”.
A los 17 años ingresó en la Escola de Disseny i d’Art Eina, donde tubo como profesor a Antoni Llena, hacia quien siente una profunda gratitud.
Trabaja rodeado de objetos en distintos grados de conservación o deterioro; el chasis de una bicicleta, cajas de fruta de las que extrae listones para incorporarlos a sus obras, cartones y papeles, fieltro, naipes o libros de tematica diversa. Pero tambien guarda algunas vinculadas a su vida como bombonas de hospital, tubos y ampollas, recuerdos de su estancia en la clínica.
La mayoría de las obras del hotel Ámister pertenecen a su serie Vallespir 15 y estan realizadas sobre páginas de libros, facturas y otros documentos, que encontró en una casa abandonada. Bruno Ollé vuelve así a la afición de su infancia, pero con el bagaje adquirido desde entonces. Revelación y ocultamiento, luz y oscuridad con tonos intermedios son algunos de los recursos expresivos que maneja en estos papeles donde establece secuencias que pueden evocar cuerpos celestes en distintas fases de visivilidad, o estructura equilibradas composiciones con pocos elementos -algunas formas de ascendncia geométrica, números y letras- para extraer de ellos el maximo grado de comunicación y esencialidad a la cual aspira.
El blanco y el negro dominan en estos papeles igual que lo hacen en los dos cuadros pintados sobre madera, donde alude a los naipes, presencias frecuentes en su obra. “Las cartas y su formato siempre me han gustado, aunque no juego”, dice el artista en su estudio, donde últimamente batalla por introducir más color. Además trabaja en piezas tridimensionales porque los objetos de sus collages ahora le piden una vida independiente de la superficie plana, como esos botes de pintura a los que ata fieltro, cristales o maderas.